Cumplir la ley

Los peruanos tenemos una relación difícil con las leyes. Reconocemos su importancia para el progreso de la sociedad, y sin embargo es evidente que ellas, por sí mismas, no logran inducirnos a su cumplimiento masivo. Es verdad que sabemos de leyes al servicio de intereses individuales, o incluso de leyes absurdas, aprobadas sin el mínimo análisis de su conveniencia. Sin embargo, mal que bien, hemos logrado construir un ordenamiento jurídico que si se respetara nos conduciría seguramente a una mejor convivencia. ¿Por qué las normas influyen tan poco en nuestra conducta?

Para no pocos la causa de esta indiferencia radica en la manera como las leyes han sido concebidas, con una frágil y en muchos casos nula participación ciudadana. Otros subrayan la falta de una buena educación cívica. Y hay también quienes, apelando a la capacidad de las leyes para establecer sanciones a sus infractores, exigen un endurecimiento de las penas, si no como incentivo para la valoración del Derecho, por lo menos como medio para la eficacia de este.

La propuesta de una formulación más participativa de las leyes, y aquella que insiste en el mejor conocimiento de estas son claramente más convincentes que la idea de una relación con la ley marcada por el temor al castigo. Ahora bien, no deberíamos olvidar que nuestra voluntad se mueve por intereses y aspiraciones que tienen que ver más con nuestros valores que con el seguimiento de códigos de conducta. Es decir, que mientras yo no vea en la norma que me exige respetar al peatón un medio para la convivencia justa e igualitaria por mí deseada, seguramente la norma seguirá pareciéndome importante, pero permanecerá ajena a mí.

La tradición bíblica da su justo lugar a las leyes y a los valores presentes en la comunidad. El Antiguo Testamento y Jesús insisten en la necesidad del cumplimiento del Derecho. Pero al mismo tiempo, y en esto Jesús sí es más claro, la Biblia sostiene que lo definitivo no son las leyes sino los valores que les dan sentido. Promover la participación y educación ciudadanas en relación a las leyes debería convertirse en práctica común, sobre todo para políticos y educadores. Sin embargo, promover la identificación personal con los valores que sostienen a cada norma es una forma más poderosa de favorecer el cumplimiento de la ley. Esa es también tarea de todos.

———-
Publicado en La República (01-08-15)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s