La justicia: mandato de Dios

Pocos valores están tan enraizados en la tradición cristiana como la justicia. A ella se refieren constantemente los profetas del Antiguo Testamento, tanto al exigir un comportamiento leal ante la comunidad, como al señalar la necesidad de que ésta goce de un orden armonioso, que provea, sobre todo a los más desvalidos, de lo necesario para vivir. Jesús en los Evangelios vincula la idea de justicia más estrechamente a la relación con Dios. Ser justo es hacer la voluntad de Dios, lo que implica la construcción de una sociedad nueva, estructurada por el amor. Por su parte, los Padres de la Iglesia, los teólogos que siguiendo el camino de los discípulos dieron forma a la doctrina cristiana, incluyen en toda relación justa con Dios la preocupación del creyente por la satisfacción equilibrada de las necesidades vitales de todos. Sigue leyendo