El valor de La Teta Asustada

Apagadas las luces del Teatro Kodak, La Teta Asustada no ha podido conquistar la ansiada estatuilla dorada. Es curioso como muchos tenemos una capacidad extraordinaria para convertir los logros individuales en objetos identitarios. En realidad no es algo necesariamente negativo, y pasa “hasta en las mejores familias”.

Pero si luego de la ceremonia he querido volver sobre La Teta Asustada es porque creo que la ilusión fallida de conquistar un oscar no debería opacar, no solo al Oso conquistado en Berlín, sino al gran logro que la película ha significado para muchos peruanos: el haberse convertido en un magnífico pretexto para que nos pongamos a dialogar –como pocas veces lo hacemos- sobre lo que significa vivir en un país como el nuestro. Eso hay que destacarlo. Sigue leyendo