El regreso (no esperado) de la Paisana Jacinta

Siempre me he resistido a la crítica simple de la comicidad televisiva. Porque aspirar a un país integrado pasa también por tomar en serio los patrones y valores estéticos de la cultura “popular”. Y si nuestra comicidad debe evolucionar, ello debe ser el resultado de un proceso de educación y de empoderamiento, que despierte en los creadores formas elaboradas de comicidad desde sus propios imaginarios. Ahora bien, también creo en la importancia de fijarnos límites.

En una sociedad responsable existen regulaciones para delimitar lo tolerable del exceso. Y si hay contenidos en los medios que atentan contra el bien común, ellos son sancionados, así representen la viva expresión del gusto popular. Este fue el caso del personaje de la “Paisana Jacinta”, censurado con justicia por la Asociación Nacional de Anunciantes y que ahora anuncia su retorno a las pantallas. Evidentemente, si el personaje mereció la censura no fue por su incapacidad para hacer reír al gran público, sino porque reforzaba en éste un imaginario denigrante de un sector de nuestra población. Sigue leyendo