El recuerdo de Jesús

Transcurrida la Cuaresma, periodo de preparación espiritual que antecede a la Semana Santa, nos toca ahora disponernos a conmemorar los hechos que llevaron a Jesús a experimentar la muerte y la resurrección, y que contribuyeron decididamente a su reconocimiento como Cristo, el designado por Dios para anunciar la salvación de la humanidad. La Semana Santa trae, pues, a la memoria acontecimientos centrales de la fe cristiana, razón por la cual recibe gran relevancia en el cristianismo universal.

No se trata, sin embargo, de una mera conmemoración histórica. Hacer memoria, en sentido bíblico, supone permitir que el recuerdo de una experiencia de fe vivida en otro tiempo exprese algo a la vida presente del creyente. Y esto es lo que ocurre en nosotros cuando nos disponemos a acoger con toda su fuerza al recuerdo de la vida de Jesús. Hacer memoria de los hechos que marcaron su pasión y resurrección nos conduce no solo a conocer mejor al Jesús histórico, sino sobre todo a dejarnos interpelar por el recuerdo vivo de su vida y mensaje. De allí que celebremos la Semana Santa, fundamentalmente, con actos litúrgicos, porque es a través de la oración, personal y colectiva, que mejor podemos sintonizar con el Dios que se expresa en la persona de Jesús. Sigue leyendo

La importancia de hacer teología

Probablemente lo más parecido al aporte que el boom literario de los años 60 hizo al pensamiento en América Latina sea el florecimiento de la teología latinoamericana a partir de la misma época. En julio de 1968, en presencia del novelista José María Arguedas, Gustavo Gutiérrez pronunciaba por primera vez la formulación que anunciaría una nueva manera de hacer teología: “teología de la liberación”. La teología, una de las más antiguas disciplinas o ciencias concebidas en Occidente, conocía así un giro epistemológico, aquí en América Latina.

Desde entonces mucha agua ha corrido bajo el puente y hoy podemos identificarnos o no con las intuiciones de las distintas teologías de la liberación elaboradas en estos decenios, pero no podríamos dejar de reconocer la capacidad de un Juan Luis Segundo, un Leonardo Boff, John Sobrino o del mismo Gutiérrez para dialogar con hondura intelectual con la pluralidad de nuestro universo académico. Si alguna vez llevaste un curso o revisaste un libro de teología y acaso tuviste la impresión de que la teología se reduce a la exposición de una doctrina inconsistente -en relación a otros saberes- y vana -en relación a tu experiencia de vida-, es bueno que sepas que no necesariamente tiene que ser así. Sigue leyendo