WikiLeaks y la irrupción de la libertad

Como se comenta en todas partes los cinco diarios más influyentes del mundo han comenzado a publicar -previa clasificación- la gran cantidad de información confidencial obtenida por el portal WikiLeaks de los archivos secretos de la diplomacia estadounidense. Por más que avisados estos documentos no dejan de ser comprometedores, sobre todo si fragilizan a la nación más poderosa del mundo. Por lo pronto, las informaciones conciernen desde el dramático cálculo estratégico en Oriente Medio hasta las sospechas de Hillary Clinton sobre la salud mental de la actual presidenta de la Argentina.

Algunos de los gobiernos aludidos por los documentos se han apresurado a restarle importancia a su contenido, este es el caso del presidente iraní. O, como en el caso del presidente francés, se ha señalado rápidamente el carácter irresponsable de las publicaciones de WikiLeaks. Las reacciones no hacen sino señalar que hay una manera compartida de hacer las cosas, que más o menos todos los gobiernos aprueban, pero que en ningún caso debiera hacerse transparente. Hay un equilibrio a salvaguardar.

¿Quién puede imaginar las consecuencias reales del que a decir de muchos es el mayor hito informativo de la historia? ¿Quién está dispuesto a poner las manos al fuego por la conveniencia o la inconveniencia de estas revelaciones? Es pronto para arriesgar opiniones y mañana lo será también. Por el momento, creo que este asunto, a pesar de su extraordinaria dimensión, se inscribe en un problema que en el fondo es viejo como el surgimiento de la colectividad humana. Para hablar en términos hegelianos, es el problema de la convivencia entre las voluntades individuales y la libertad encarnada por el Estado. Es el problema de las luchas individuales por una vida colectiva donde podamos vivir realmente en libertad. Sigue leyendo

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